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Se muestran los artículos pertenecientes al tema Metáforas. El juego de la vida
Melodías
Tu «limpiaparabrisas»
Su telón, nuestro telón
El curso de la vida
Continuar
Deudas
Desde mi ventana
Se va y viene
Nuestro pasado
Tu sonrisa
«Mi maleta» No me voy de vacaciones, pero tengo casi preparada mi maleta. Está llena de admiración, ingenuidad, infantilismo, pasión, romanticismo, pudor, timidez, introversión, seriedad, orgullo, humildad, agradecimiento, ignorancia, inexperiencia, vergüenza, manías, miedos, temores, distanciamiento, rechazo, vulnerabilidad, complejos, baja autoestima, inseguridad, indecisión, desconfianza, reticencias, dudas, reflexión, respeto, compromiso, complicidad, lealtad, comprensión, empatía, superación, egoísmo, expresividad, perseverancia, sensibilidad, optimismo, idealismo, sinceridad, espontaneidad, claridad, temperamento, genio, cabezonería, mando, rigurosidad, dependencia, adaptabilidad, sumisión, afectividad, preocupación, sentimientos, emociones, comodidad, vagancia, desorden, inteligencia, sueños, ilusiones, motivaciones, necesidad de aprobación, de aceptación, esperanza, curiosidad, resistencia, fortaleza, resignación, sufrimiento, arrepentimiento, paciencia, sensatez, responsabilidad, concisión, sobriedad, sencillez, sonrisas, … Está llena de un pasado, un presente y un futuro, y siempre cabe alguna cosa más. Y es que mi maleta no es rígida, es más bien flexible y está casi lista; pero también es translúcida, y aunque no veas bien su interior, todo lo que escribo lo llevo, además de que también me estás ayudando a cerrarla. ¿Reconoces esta maleta? … soy yo. ¿Añadirías algo? ¿Qué quitarías? Identidad Nuestra identidad es como un puzzle sin terminar. Está formada por numerosas piezas que empezamos a encajar con la aparición del apego, la conciencia del yo y la independencia en la infancia, y que acabamos cuando se produce la integración en la vejez y revisamos nuestra vida. Pero la identidad no es estable. Aunque se resuelve en la adolescencia, vamos reorganizando sus características o componentes durante toda la vida, tomando decisiones, revisándolas y replanteándolas. Nuestra identidad es flexible, permitiéndonos adaptarnos a los cambios que se producen en los diferentes contextos que nos rodean. Ir más allá Una persona, como una casa, puede esconder habitaciones como esta. Puede encontrarse sola, estar triste, preocupada… Y cuántas veces nos hemos quedado sólo en la “fachada”, sin atender a sus “habitaciones”, sin preguntarnos y sin preguntarle qué le pasa, qué le preocupa… La fachada de una casa no expresa no verbalmente, no nos revela su interior, pero las personas sí. Yendo más allá, atendiendo además a la comunicación no verbal, tendremos pistas sobre “las habitaciones” de los que nos rodean. «Formas incompletas» Cuando superamos el romanticismo inicial de una relación de pareja y abandonamos la idea de que compartimos una identidad común, si partimos de que somos totalidades diferenciadas y distintas pero nos cuestionamos nuestra totalidad y nos consideramos “formas incompletas”, nos completaremos con la perspectiva del otro y su “cultura mental”. Surge así un nuevo contexto de la relación en el que además de la compenetración y la conexión, valoramos la perspectiva de nuestra pareja, visitamos y apreciamos su “santuario mental” siendo capaces de descubrir sus diferentes puntos de vista, es decir, descubrimos y visitamos su mundo, posibilitando una relación más satisfactoria. Robert Kegan: “Desbordados”, páginas 313-320. Cadena de favores![]()
Al igual que esta gota cae e influye en el agua creando unas ondas que se alejan, nosotros somos gotas que también influimos en nuestro entorno y creamos ondas con nuestro comportamiento que se alejan e interfieren y transcienden en la vida y en las ondas de los demás.
Somos responsables de nuestras ondas. Por lo tanto, te invito a seguir la cadena de favores. Ayuda a tres personas con algo que por ellas mismas no puedan hacer, y que a su vez, ellas también sigan la cadena y ayuden a otras tres personas más. La sinfonía de mis colores Aunque llueva, aparece un arcoiris. Aunque llores o estés triste, siempre aparece alguien, un amigo, o encuentras un motivo para sonreir. Para ti...
Metáforas que abren y amplían nuestra percepción«Sólo podemos comprender una cosa si logramos identificar su metáfora» (Borges). El tipo de historias como las que he publicado, no suponen una amenaza para las creencias del lector, ya que este, una vez que el texto ha captado su interés, sólo tiene que extraer sus propias conclusiones. Es decir, que la metáfora, la analogía, provoca en el lector una reflexión; nos hace reflexionar sobre la forma en que observamos y percibimos el mundo, con lo que, si nos hacen cuestionarnos nuestra visión del mundo, ¿no estaríamos en definitiva cuestionándonos y conociéndonos a nosotros mismos? Con las metáforas, las analogías, se establecen relaciones que nos desconciertan, que nos confunden, nos asombran; pretenden que dejemos de lado nuestras certezas para reflexionar. Se trata de que descubramos nuevos modos de pensar aquello que ya habíamos pensado. Se trata, por tanto, de que transformemos nuestras epistemologías, nuestra manera de pensar, que ampliemos nuestra perspectiva, pues con un solo modo de pensar, ¿no estaríamos limitados? Por lo tanto, las metáforas, amplían nuestra percepción facilitando que nos demos cuenta de nuevas perspectivas; rompen las certezas que tenemos asumidas, es decir, abren la reflexión y destruyen la certeza. La confusión a la que nos conducen, el desconcierto que nos producen, suponen el principio para un cambio personal y cultural. Es decir, que ese desconcierto o confusión, nos obliga a buscar y a establecer relaciones nuevas donde perdemos las certezas, de forma que nos generan un cambio en la forma de pensar, un cambio de perspectiva. Nos obligan a cuestionarnos nuestras certezas, abriéndonos un abanico de percepciones que nos enriquecerá.
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